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#110: Zumo de naranja

La naranja, la reina de la citricultura tradicional española, inunda a diario, entre enero y abril, nuestros desayunos de sabor y frescura.

Originario del sudeste de Asia, el naranjo fue domesticado en China y traído a los pueblos mediterráneos a través de la ruta de la seda por los árabes, donde se cultiva ampliamente como árbol alimentario y ornamental. Históricamente la localidad valenciana de Carcaixent fue la primera localidad donde se plantó un campo de naranjos para su comercializaciòn. Su fruto, la naranja, se recoge en invierno -aunque cada vez más la recolección, motivada por el clima y el consumo desenfrenado, se adelanta a finales de noviembre-, pero cuanto más tiempo este permanezca en el árbol más dulce y rico estará nuestro zumo.

Esta semana empieza febrero y con él, la temporada de la naranja alcanza su máximo esplendor. En casa, los primeros zumos de la temporada proceden del naranjo que descansa en el patio de la casa de mi abuela, ahora mimado por mi padre. Este árbol produce sabrosas naranjas pero de tamaños diversos, algunas piezas con manchas, y por tanto estéticamente feas a ojos de la gran industria como naranjas de mesa. Una vez, recogidos todos los frutos, compramos las naranjas a un citricultor, de forma directa y sin intermediarios.

Además del fruto, tanto las flores como las hojas se han utilizado desde la antigüedad con fines medicinales. Por ejemplo, las hojas actúan como tranquilizantes, mientras que las flores se utilizan para dolencias estomacales. En primavera, flores y hojas se recogen y, una vez secadas de manera extendida sobre una superficie, se guardan en un lugar seco y oscuro.

Una maravilla ver crecer de la nada este anaranjado tesoro de la naturaleza invernal. Nada que ver con los zumos envasados.

La industrialización de la comida ha permitido comer y beber alimentos durante todo el año. Pero lo que puede parecer una buena noticia, en casa, al menos, no lo es. Los zumos de naranajas embotellados del supermercado, y por extensión el resto, saben a cualquier cosa menos a dicha fruta exprimida.

Y es que, el zumo recién exprimido es fácil de hacer y delicioso a la hora de beber. En casa, esta es nuestra única opción.

comida

3-4 naranjas enteras (la cantidad variará en función del tamaño y de cuán jugosas sean las piezas de fruta.)

1 – Cortamos las naranjas por la mitad, por el lado opuesto al peciolo que unía la naranja al árbol.

2 – Retiramos todo el jugo de la pulpa con la ayuda de un exprimidor manual, presionando y girando las medias naranjas sobre si mismas. Servimos y listo.

y siesta

3 – Aún queda.

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