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#128: Pa amb tomàquet

Conocido en el resto de la península ibérica como pan con tomate, su consumo y disfrute no tiene estacionalidad ni hora. Esta delicadeza panarra es el retrato perfecto de un sabor maravillosamente equilibrado.

La unión del pan y el aceite de oliva han estado presentes en la cocina mediterránea desde la Grecia Antigua. En el siglo XVII aparece la receta panboli bo en el recetario Modo de cuynar a la mallorquina de Jaume Oliver, exactamente como la actual pero aún sin tomate. Y es que, aunque el contacto de Europa con América comenzó a finales del siglo XVI, el tomate no estuvo presente en nuestras cocinas hasta el siglo XVIII. En varios puntos del Mare Nostrum existe la combinación de estos tres ingredientes en un mismo plato: pan, aceite y tomate. La diferencia reside en la preparación o uso del tomate: restregado, rallado o cortado a dados.

Dicho esto y aunque este sencillo bocado es sinónimo de gastronomía catalana, el origen primitivo de este manjar no está claro, el escritor y gastrónomo Néstor Lujan situa por primera vez el pa amb tomàquet en un libro de 1884 sobre gastronomía catalana. Se sabe que a mediados del siglo XIX el tomate se usaba para ablandar el pan reseco y se le añadía aceite para darle sabor. Así, el pa amb tomàquet se habría ideado en el mundo rural para aprovechar los restos de pan duro.

Es un plato simple, pero su sencillez es deliciosa.

El pa amb tomàquet tal y como se concibe en Catalunya dista bastante de preparaciones similares que se hacen por el Mediterráneo, como por ejemplo la media con tomate de Andalucía, que como pieza de pan utiliza el mollete antequerano, el cual es rociado con aceite de oliva, bien con o sin ajo, y al que se le añade el tomate rallado-triturado, mientras que en la versión catalana este último se frota y el pan es de payés, o lo que es lo mismo una hogaza redonda. Cabe destacar que el pan de payés cuenta con protección bajo el sello Pa de Pagès Català. Además del pan, la otra diferencia es la variedad de tomate. El tomacó o tomate de colgar es el mejor tomate para conseguir el mejor resultado para este pa amb tomàquet. Sin embargo en verano este tomate escasea, así que un buen tomate maduro también nos servirá.

En definitiva, se puede comer sólo, acompañarlo de ibéricos y/o quesos artesanos o degustarlo junto a un buen cordero a la brasa. Y para beber, siempre, una buena copa de vino tinto. Así lo preparamos en casa. ¡Único!

comida

1 rebanada de pan de payés / medio diente de ajo / medio tomacó / aceite de oliva

1 – Aunque lo ideal sería disponer de brasas para no solo tostar la rebanada sino también impregnarla de todos los aromas del fuego, lo fácil y cómodo para cualquier momento del día es tostar el pan en una tostadora. Una vez tostado, dejamos que el pan se enfríe unos minutos sobre una rejilla. Si pusiéramos el pan caliente inmediatamente encima del plato, la superficie del pan que toca con este recipiente se humedecería y no es lo que queremos.

2 – Pasados unos minutos colocamos el pan en un plato. Sobre la superfie superior del pan, primero frotamos ligeramente el ajo, y a continuación restregamos el tomacó, rompiendo la pulpa del mismo con los cantos de la costra de la rebanada para repartirla más fácil y uniformemente.

3 – Para terminar, aliñamos la rebanada con aceite de oliva.

y siesta

4 – Sin sal, por favor.

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