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#129: Quinua, Parmigiano Reggiano y albahaca

Poco utilizada en nuestra cocina por ser un alimento cosechado a miles de kilómetros de casa, hace unos años empezaron a plantarse aquí los primeros campos de este pseudocereal con el objetivo de ser una alternativa a otros granos y formar parte de un nuevo cultivo mediterráneo.

La quinua lleva más de 5.000 años entre nosotros, es de origen andino, pero apenas era conocido aquí hasta hace poco. Desde tiempos milenarios y hasta la segunda mitad del siglo XX, el consumo y la producción de quinua, se concentraba en el altiplano andino. Una vez, se mencionaron las propiedades de este grano y los fanáticos de la alimentación estadounidenses y europeos la descubrieron, estos se entusiasmaron de tal manera que la presentaron como una alternativa superior al bulgur, al cuscús y al arroz. Fue entonces cuando se impulsó la exportación y un paulatino aumento de la cotización del grano. Así, la quinua fue derivando lentamente de las zonas tradicionales de consumo a los mercados mediterráneos.

Una simple propuesta, repleta de sabor.

Una delicia gastronómica que, además, no necesita fertilizantes ni demasiada agua, además de aguantar temperaturas extremas y heladas como por ejemplo las que se producen en Castilla y León, por lo que su cultivo la hace totalmente compatible con la agricultura sostenible. Si hace quinientos años llegaron los tomates de América, ahora es el turno de la quinua. En el mundo, está presente en distintas etapas de implantación en países como Francia, Reino Unido, Holanda, Alemania, Italia, Suecia o Dinamarca, en Europa, así como en Marruecos en África.

El cultivo de este pseudocereal ya está en marcha en los territorios mediterráneos, aspirando ha convertirse en un alimento habitual para el consumo humano, y que busca encontrar su espacio entre los cultivos tradicionales de los agricultores.

Sin duda, un alimento que puede abrirse paso con facilidad, si es que no lo ha hecho ya, en el recetario de la Nueva Cocina Mediterránea.

comida

80g de quinua / 160g de agua / 1 trozo generoso de Parmigiano Reggiano / media cebolla / 1 diente de ajo / 1 puñado de hojas de albahaca / 2 huevos / 40g de pan rallado / pimienta negra / sal / aceite de oliva

1 – Para cocinar la quinua, lo primero es lavarla con abundante agua para retirar el polvo que desprende y repetir este lavado varias veces. Una vez lavada, tostamos la quinua en una sartén durante unos 5 minutos antes de hervirla. Ponemos el agua con una pizca de pimienta negra y otra de sal en un cazo y la llevamos a ebullición, agregamos el grano y lo dejamos cocinar tapado 15 minutos a fuego lento y sin remover, ya que de no ser así, el delicado grano de quinua se puede romper, deshacerse y perder su consistencia. Pasado este tiempo, si queda un poco de agua, dejamos reposar la quinua hasta que la absorba.

2 – Mientras se cocina la quinua, preparamos el resto de alimentos. Picamos finamente la cebolla, el ajo y la albahaca, también el queso con un picadora.

3 – En un bol, mezclamos todos los ingredientes, excepto el aceite. Dejamos reposar unos minutos para que el pan rallado absorba la humedad. Con la mezcla deberíamos fácilmente lograr hacer bolas sin que se deshagan. Formamos la masa en forma de mini tortas.

4 – Cubrimos con aceite el fondo de una sartén y lo calentamos a fuego medio. Una vez caliente, pero vigilando que no se queme, cocinamos las tortas de quinua en tandas, unos 10 minutos cada lado o hasta que esten doradas, dándole la vuelta con mucho cuidado. Repetimos hasta terminar con la mezcla de quinua.

y siesta

5 – Andina.

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