dulces, primavera
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#177: Fresas, leche, miel y canela

Suculento y fragante desayuno, merienda o postre.

Las fresas constituyen uno de los principales frutos de la primavera, por lo que no deben faltar en nuestras mesas durante esta estación del año. Aunque con moderación, ya que el cultivo intensivo de fresas en Huelva, provincia con la mayor producción de fresas de Europa, están secando Doñana, el mayor humedal de España. Más cerca de casa, encontramos las fresas del Maresme, una comarca que mantiene como zona de cultivo el 9% de su superficie y que apuesta por devolver al sector agrario el peso que había tenido en el pasado.

Catalogadas como frutas del bosque, en lenguaje común, se llaman frutas del bosque a las frutas pequeñas, comestibles, dulces o ácidas, jugosas e intensamente coloreadas, ya que tradicionalmente no se cultivaban sino que crecían en arbustos silvestres. En el mundo medieval los bosques pertenecían al señor feudal y los frutos del bosque que en él crecían podían ser recolectados por los campesinos pero, a cambio, debían pagarle al señor por tomarlos. Hoy en día, las fresas se cultivan sobre todo por su uso en la gastronomía, el problema es que es difícil encontrar buenos y sabrosos ejemplares.

La fresa silvestre procede de la zona alpínica, una cadena de montañas situada en Europa Central, cuyas primeras elevaciones en los Alpes Occidentales empiezan cerca del mar Mediterráneo, siendo el macizo del Mont Blanc la cumbre más alta del conjunto, y es conocida desde tiempos prehistóricos. Históricamente la fresa ya estaba presente sobre las mesas de la antigua Roma. Más tarde los colonos, trajeron el fresón de América. Una variedad de fresa provinente de dos especies americanas y que a su vez se mezclaron, a su llegada a Europa, con las variedades autóctonas, hasta obtener la variedad que hoy en día comemos.

Sutileza llena de sabor y frescura.

La innovación ha facilitado que tengamos a nuestra disposición todo tipo de productos fuera de temporada, pero en su punto óptimo de maduración es cuando realmente se pueden apreciar los aromas, texturas y sabores propios de cada alimento que nos da la tierra.

Aunque lo mejor es comerlas solas y enteras, esta fruta combina de maravilla con los productos lácteos. Si bien, la receta más archiconocida son las fresas con nata, hoy nos hemos decantado por algo menos conocido, almenos en esta parte del Mare Nostrum, que es simplemente ponerlas en leche endulzada y aromatizada.

¡Todo un festín!

comida

250g de fresas o fresones / 1 vaso y medio de leche de cabra* / 1 cucharada de miel / 1 cucharadita de canela en polvo

*Podemos utilizar también leche de vaca u oveja, pero también sutituirla por cualquier bebida de origen vegetal.

1 – En un cazo, disolvemos la miel con un par de cucharadas de leche a fuego lento, sin que llegue a hervir. Retiramos del fuego y dejamos enfriar. Reservamos.

2 – Limpiamos las fresas, les quitamos la parte verde y las troceamos. Colocamos las fresas en un cuenco y reservamos.

3 – En un bol, mezclamos el resto de la leche, la miel disuelta y la canela. Vertemos este líquido lácteo por encima de las fresas troceadas y dejamos reposar todo el conjunto mínimo una hora en la nevera.

y siesta

4 – Roja.

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