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#182: Cappellacci de espinacas y mató bañados con mantequilla a la salvia

Esta simple y versátil salsa puede llevar cualquier plato de pasta al siguiente nivel, el resto dependerá de tus ganas de ponerte con las manos en la masa. Os aseguro que el esfuerzo merece mucho la pena.

La pasta fresca y rellena es un clásico, que merece hacerla en casa. Una de las primeras propuestas de este proyecto fue la masa de la pasta fresca, una receta sencilla pero laboriosa y gratificante a la vez.

Un manjar en toda regla.

Hoy, hemos querido dar una aplicación a esa masa, hacemos unos cappellacci, que no son más que una variedad de lo que aquí conocemos como ravioli. Y es que en Italia existen diferentes tipos según región y forma, por ejemplo: los agnelotti o agnolotti del Piamonte, los cappelletti -primos de los cappellacci– oriundos de la Emilia-Romaña, los pansoti o pansotti de Liguria, los anolini originarios de la provincia de Piacenza o los tortelli es el nombre utilizado, primordialmente en Lombardía, Emilia-Romaña y la Toscana, entre otras.

Cuando aprendimos a hacer la masa de la pasta fresca, nos decantamos por la sabiduría del cocinero italiano Gennaro Contaldo, y como no podía ser de otra manera, estos cappellacci también los hemos aprendido de él. Y vosotros podéis hacer lo mismo dedicándole cuatro minutos a este video. Pero la pasta, aquí, es el actor secundario. La magia la pone la salsa, mientras que el relleno aporta la estructura. Ambas preparaciones son tan delicadas que conquistaran el paladar de vuestra familia. Sin duda, un plato suave y sabroso.

comida

2 unidades de pasta fresca / 1 manojo de espinacas / 75g de mató / 2 cucharadas de Parmigiano Reggiano / nuez moscada / mantequilla / hojas de salvia / pimienta negra molida / sal

(Cantidades para unos 36 cappellacci aproximadamente.)

1 – El día antes preparamos el mató según os contamos en la receta 17. Además, prepararemos las espinacas. Para ello, lavaremos perfectamente cada una de las hojas y las herviremos unos cinco minutos en agua hirviendo con un poco de sal. Las escurrimos y las dejamos enfriar. Apretamos con las manos las espinacas cocidas para sacarles todo el agua. En total, necesitamos unos 150 gramos de espinacas cocidas.

2 – El día siguiente por la mañana preparamos la masa de la pasta tal y como os relatamos en la propuesta número 10. Mientras esta reposa, preparamos el relleno. Para ello, juntamos en un bol las espinacas con el mató, el Parmigiano Reggiano, una pizca de nuez moscada recién molida, otra pizca de sal y otra de pimienta negra. Chafamos con un tenedor todo el conjunto hasta obtener una mezcla suave y homogénea.

3 – Tras mínimo una hora de reposo, estiramos la pasta con un rodillo sobre una superficie bien enharinada (a no ser que dispongamos de una máquina) y cortamos la fina lámina de pasta en pequeños cuadrados.

4 – Para formar los cappellacci, ponemos una cucharadita de relleno en el centro del cuadrado. Luego, lo cerramos formando un triángulo y apretamos los bordes con los dedos para cerrar el paquete y no se salga el relleno. Doblamos hacia delante la parte del relleno y juntamos la punta de la derecha y la punta de la izquierda. Más o menos, la forma obtenida debe parecerse a un sombrero.

5 – Colocamos una olla con agua y un poco de sal al fuego y cuando esta arranque a hervir, introducimos los cappellacci y los cocemos unos 6-8 minutos, aunque el tiempo de cocinado dependerá del tamaño que los hagamos.

6 – Finalmente, derretimos un buen trozo de mantequilla en una sartén a fuego medio y añadimos un puñado de hojas de salvia. Agregamos un poco de agua de cocción para hacer la salsa. Incorporamos la pasta rellena cocida a la sartén y la bañamos con la salsa, es importante que se impregne bien de todo su sabor. Servimos de inmediato.

y siesta

7 – Increíblemente infusionada.

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