otoño, veganas
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#206: Alubias y negrillas

La perfección gastronómica existe, y este plato se une a la lista de las maravillas comestibles que conforman el recetario mediterráneo más tradicional, sencillo y versátil.

La textura mantecosa de la alubia y el sabor delicado de la negrilla -en catalán fredolic o morro d’ovella, entre otros- suponen una combinación casi insuperable durante los meses micológicos por excelencia. El Tricholoma terreum es una seta tardía que aparece en los pinares con los primeros fríos, muy frecuente en los pinares de tierra baja y de montaña mediana, de manera que alarga la temporada de setas. Conviene no confundirlo con la negrilla tóxica, el Tricholoma pardinum.

Todo depende de la climatología.

Después de que el pasado año fuera pésimo, este otoño está siendo favorable para el desarrollo de estos pequeños tesoros. Así, gracias a las lluvias regulares y una ligera subida de las temperaturas, las setas han florecido como setas.

Un gusto tanto en la mesa como en el bosque.

comida

100g de alubias cocidas / un par de puñados de seta negrilla / aceite de oliva / guindilla seca picada / pimienta negra / sal en escamas

1 – Lavamos las negrillas para sacarles los restos de tierra que puedan tener. Las más grandes, las podemos partir por la mitad.

2 – Colocamos las negrillas en una sartén, tapamos y lo dejamos a fuego lento. Cuando hayan reducido su tamaño, añadimos las alubias. Regamos con un chorro generoso de aceite de oliva y especiamos al gusto con la guindilla y la pimiento. Una vez en plato, salamos ligeramente y listo.

y siesta

3 – Forestal.

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