dulces, masas
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#223: Coca de forner

Tradicional de Cataluña, si bien parece una elaboración sencilla, conseguir la cocción perfecta del azúcar no es tarea fácil. Nos queda recorrido, aún así… aquí la tenéis, recién salida del horno.

De pequeña, recuerdo que los sábados era un clásico del desayuno. Gracias mare por ir a por esta maravilla dulce, mientras yo apuraba los últimos minutos de sueño. Por eso, cuando el amor se traduce en pequeños gestos y se comparten en torno a una mesa, todo lo demás deja de existir.

El primer bocado era el mejor.

La virtud que tiene la panadería de toda la vida no es otra que la virtud del aprovechamiento. Los antiguos panaderos no podrían ofrecer tanta variedad de producto como encontramos actualmente en muchos obradores, de ahí que de la misma masa de hacer pan, se elaboraran otras elaboraciones simplemente añadiendo aceite, azúcar o incluso hortalizas. Esos panaderos producían una masa que por si sola era capaz de dar lugar tanto a una maravillosa hogaza como a una preparación dulce en forma de coca añadiendo azúcar y anís, pero también a cocas saladas, conocidas en mi tierra como coques de recapte.

Parece ser que esta elaboración viene de cuando los hornos eran morunos o giratorios, y obviamente de leña. Al quemar la madera se producía una altísima temperatura cuyo control y conocimiento requerían experiencia, pero también algún elemento de medición. Las Cocas de forner cumplían ese objetivo: eran las elaboraciones horneadas en primer lugar para asentar y atemperar los hornos. Su cocción necesariamente rápida y a alta temperatura otorgaba además al horno ese vapor necesario para seguir horneando otros panes mientras la temperatura caía lenta y paulatinamente.

La Coca de forner es singularmente crujiente, crocante y dorada, aromática y ligeramente dulce, pero también jugosa en su interior por la rapidez de su horneado. Esta es la historia, y es deliciosa.

comida

100g de masa de pizza / anís dulce / azúcar

1 – Estiramos la masa con las manos, dandole forma de torta.

2 – Rociamos un chorrito de anís por encima y lo extendemos por encima de la masa con los dedos. Espolvoreamos azúcar por encima.

3 – Horneamos la coca a 250ºC o más (si el horno nos lo permite, por ejemplo si disponemos de un horno de leña) hasta que la masa este cocida y el azúcar no se queme. Dejamos enfriar y servimos.

y siesta

4 – De memoria.

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