autocultivos, veganas
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#26: Sencilla ensalada para todos los días

El que dijo que las ensaladas sólo podían ser entrantes se equivocaba.
Cuando el calor aprieta, apetece comer algo fresco y ligero, pero completo. Un ejemplo delicioso y sencillo es la ensalada.

La palabra ensalada proviene del latín herba salata (verduras saladas). En la Roma antigua las verduras aliñadas con aguasal eran una comida muy popular. Remontándonos más en el tiempo, llegaríamos a la palabra “insalare”, que aludía al hecho de añadir sal a los alimentos. Sin embargo, y aunque la sal esté en el origen, el aceite se añadió pronto a ese aliño primigenio.

En casa, lo crudo tiene un gran peso en primavera y verano.

Particularmente, me atrae la simplicidad de comer crudo, muchos alimentos de la alimentación crudívora son simples de preparar. Otros alimentos, en cambio, requieren ser planificados con antelación para poder ser consumidos. Las semillas son uno de los alimentos que requieren algo de dedicación antes de formar parte de alguna de nuestras comidas y una manera fácil de iniciarse en el crudismo.

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Una base de 10.

comida

2 hojas de lechuga maravilla* / 2 hojas de lechuga roble* / medio pepino** / 1 puñado de brotes de mostaza* / albahaca* / cilantro* / pimienta negra y roja / sal / limón / aceite de oliva

*De autocultivo.
**Podemos sustituir el pepino por calabacín, bulbo de hinojo, brotes tiernos de espinacas, cebolla, chirivía, nabo, ajos tiernos, etc. según la temporada.)

1 – Para germinar los brotes necesitamos poner las semillas en contacto con agua, calor y oxígeno. Dejamos las semillas en remojo unas horas, cada variedad tiene su tiempo (las de mostaza las hemos tenido 5-6 horas). Escurrimos y esparcimos las semillas sobre la rejilla del germinador. Llenamos de agua el recipiente inferior, tapamos con una tapa agujereada y dejamos reposar en un rincón de la casa a 20-25ºC un par de días a la vez que pulverizamos con agua 3-4 veces al día. Pasado este tiempo, quitamos la tapa y dejamos que las semillas vayan creciendo sin que les de la luz directa del sol. En 3-4 días tendremos los brotes listos para comer.

2 – Lavamos los vegetales y secamos bien la lechuga. Laminamos longitudinalmente el pepino con la ayuda de un pelador, troceamos a dados el corazón del pepino y cortamos las hojas de lechuga con las manos. En un bol ponemos el pepino, las lechugas, un puñado de hojas de albahaca y cilantro y los brotes de mostaza.

3 – Salpimentamos la mezcla verde y aliñamos con 3 partes de aceite por 1 de zumo de limón. Mezclamos bien con los dedos para que quede todo bien impregnado.

siesta

4 – Simple, simple.

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