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#124: Patatas fritas

Llevamos muchas propuestas con patata, tanto como actor principal como secundario, pero todavía no habíamos hablado en profundidad de este humilde alimento. Hoy, un fenómeno gastronómico en sí mismo, y es que la vida no sería lo mismo sin unas buenas patatas fritas.

Por segundo año consecutivo, en enero plantamos unas patatas grilladas de la variedad monalisa, las más versátiles del mercado, que teníamos en la despensa. ¿Verdad que alguna vez habéis tirado las patatas cuando le salen los “grillos”? Pues no las tiréis, podéis seccionar una parte de la patata donde se incluya el “grillo” y enterrarla en el fondo de una maceta colmada de tierra. Luego, al regar con frecuencia, comprobaréis que en menos de 2 semanas saldrán las primeras hojas. Continuáis regando. Al cabo de unos 3 meses veréis que, aunque por mucho regar, se os mueren las hojas. No os preocupéis, ese es el momento justo de recoger las patatas. Para ello, hay que escarbar en la tierra e ir sacándolas. No os asustéis si os salen pequeñas. Al principio, suele pasar. Con la experiencia veréis, que con más espacio, salen más grandes.

Y es precisamente ahora, entre marzo y junio, cuando se recogen las denominadas patatas nuevas o tempranas, antes de que hayan completado su maduración. Estas patatas veinteañeras, por así decirlo, son pequeñas, tersas, de piel fina y lisa con carne de color claro y uniforme. De sabor suave o ligeramente dulce. Su textura es firme y cérea, de modo que se mantienen enteras después de ser cocinadas. Son perfectas para ensaladilla, tortilla, fritas o simplemente cocidas al vapor.

Si este tubérculo comestible es uno de los productos más fáciles de plantar, conseguir la patata frita perfecta es todo un reto.

La patatera es una de las plantas más ampliamente cultivadas y disfrutadas a nivel planetario, ya que constituye uno de los principales recursos alimentarios por su riqueza en almidón acumulado en sus tubérculos, pero cuidado con el resto de la misma, ya que es tóxica. Fue domesticada por primera vez entre los años 8000 y 5000 a.C., en una región que comprendería lo que hoy se conoce como los Andes del sur, el altiplano de Perú y el noroeste de Bolivia. Desde entonces se ha extendido por todo el mundo, aunque en los pueblos del Mediterráneo no se generalizó hasta el siglo XVII, cuando debido a que la escasez de alimentos que imperaba en ese momento obligó a hacer uso de la misma. Así, en el mundo de las artes, a partir del siglo XIX, cuando un pintor quería representar la vida de los pobres, como lo hizo Vincent van Gogh con Los comedores de patatas, o cuando un escritor quería narrar las condiciones de una familia de campesinos, recurría con frecuencia a la patata, para describir un modo de vida sencilla.

Si bien pueda parecer lo contrario, las patatas fritas no son el mal, si son caseras claro. Sin embargo, fuera de casa es complicado encontrarlas, ya que la lista de ingredientes que configuran los especímenes homogéneos, criogenizados y envasadas del supermercado no están hechas solo a base de patatas y aceite, como cabría esperar, sino que contienen además dextrosa, lo que comúnmente se conoce como azúcar, pero la lista se puede extender a 9 o más ingredientes según la marca. Este producto comestible no debe ser muy bueno, al menos en nuestra cocina podemos elegir el mejor aceite (de oliva virgen extra) y moderar la cantidad de sal. Ademàs, hay mil maneras de cocinarlas, unos las hierven antes de freírlas, otros las someten a una doble fritura, pero hoy las hacemos como siempre se han hecho en mi casa, simplemente sumergidas en aceite caliente y paciencia.

¡Vivan las patatas fritas caseras e imperfectas! ¿No?

pd: Aunque podemos decir que esta deliciosa comida ya forma parte del recetario universal, el origen de freír una patata cortada en forma de bastón está disputado entre Bélgica y Francia, así que preferimos mantenernos en un punto neutro en este eterno debate patatófilo.

comida

patatas / aceite de oliva / pimienta negra / sal en escamas

1 – Limpiamos y cortamos en bastones, de un tamaño parecido, las patatas. Las dejamos secar muy bien antes de freír.

2 – Ponemos abundante aceite en un cazo a fuego medio-fuerte.

3 – Freímos por tandas los bastones de patata hasta que esten ligeramente doradas por fuera pero tiernos por dentro. Entre tanda y tanda, esperaremos unos 30 segundos para que el aceite recupere la temperatura óptima para freír.

4 – Las ponemos en un colador para que escurran el exceso de grasa. Nunca poner patatas recién sacadas de la sartén encima de las que estan escurriendo. Las iremos poniendo en otro recipiente. Salpimentamos al gusto y servimos.

y siesta

5 – Para todos.

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