primavera, tapas, veganas
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#123: Untable de guisantes, cacahuetes, cilantro y limón

Los untables son más una receta que una técnica, por lo que admiten tantas variaciones e ingredientes como tu despensa lo permita.

Estos untuosos alimentos son aquellos que se untan con un cuchillo sobre pan, panes sin miga u otras delicias similares, con el fin de aportar sabor y textura. A diferencia de los condimentos, los untables se consideran parte integral de la base a la que se incorporan, siendo protagonistas del plato, y no un mero aditamento. De esta manera, un alimento es untable si puede untar y si se puede considerar como un alimento único. Aun así, una cucharada de untable puede utilizarse como un ingrediente más, junto con otros, a la hora de elaborar una salsa para otros platos, especialmente para aquellos de pasta u otros granos como arroz, trigo o alforfón, por nombrar solo algunos, pero también para un pescado blanco.

La combinación de la presente comida puede parecer extraña, pero gustativamente es maravillosa. Y es que el sabor es el fin de cualquier comida servida en nuestra mesa. El primer bocado es puro vegetal, el segundo un mar de aromáticos. Sobre los dos ingredientes principales, muchas cosas que contar, pero como de los guisantes ya hablamos en profundidad en la propuesta 70, hoy toca explayarse con el cacahuete, un alimento que poco a poco vuelve a ocupar un lugar de honor en nuestra mínima despensa.

Si no sois de cacahuetes, en su defecto podéis optar por otro fruto seco para conseguir este suave y agradable propósito comestible.

Aunque desde un punto de vista alimentario se considera que el cacahuete es un fruto seco, cabe destacar que botánicamente hablando este, al igual que el guisante, es una leguminosa, cuya planta tiene su origen en América del sur, donde todavía en la actualidad algunas especies crecen de modo silvestre. Cultivados desde hace más de 9000 años en los Andes del Perú, donde fueron ampliamente utilizados por la cultura Inca, su semilla se expandió rápidamente por todo el continente americano, gracias en parte a los propios incas. Más tarde, los colonizadores lo trajeron a Europa y África. Y del Mediterráneo, la semilla saltó a Asia.

El momento exacto de la llegada de dicha planta al Mediterráneo se desconoce ya que pasó desapercibida por no encontrarle una utilidad hasta finales del siglo XVIII. El investigador Carlos Azcoytia nos cuenta en este extenso artículo la historia del cacahuete en España. Actualmente, la producción de cacahuete es importante en varios países de zonas mediterráneas, sobre todo en Francia, Italia y España.

Hoy, recuperamos el placer de untar los alimentos panificados sin remordimientos.

comida

400g de guisantes frescos* / 2 puñados de cacahuetes con cáscara** / 1 puñado de cilantro / zumo de medio limón / 1 pizca de pimentón picante de la Vera / pimienta negra / sal / 1 cuarto de vaso de agua

*Una vez desgranados se quedan en unos 180g aproximadamente.
**Una vez quitada la cáscara se quedan en unos 50g aproximadamente.

1 – Desgranamos los guisantes, los lavamos bajo el grifo y los dejamos escurrir. Con las vainas podemos hacer este fino puré de aprovechamiento que ya hicimos hace tiempo.

2 – Quitamos la cáscara a los cacahuetes. Reservamos.

3 – En un vaso de batidora ponemos los ingredientes y trituramos todo el conjunto hasta conseguir una textura lo más fina posible. Si a la batidora le cuesta procesar la pasta, añadir un poco más de agua.

4 – Afinamos de sal, especias y aromáticos. Servimos con pan tostado, pan plano o panes sin miga.

y siesta

5 – Americana.

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