La denominación «bravas» hace alusión a la fortaleza e intensidad del picante que posee la salsa que baña las patatas, ya que si no picasen, el nombre «bravas» no tendría sentido. La naturaleza de la salsa con la que se acompañan varía según la población, entre bares de una misma población e incluso entre cocineros profesionales y cocineros caseros. Eso sí, ni tabasco ni kétchup forman parte de la salsa. Una salsa elaborada con tomates frescos, chiles y aromáticos varios.
Sencillez perfectamente equilibrada.
Con demasiada frecuencia, además de cometer atrocidades contra la comida extranjera, maltratamos a nuestros propios clásicos. Por ello, hoy queremos reivindicar esta tapa en su forma casera, basada en el producto y en el buen hacer. Sin duda, el verdadero espíritu de la patata brava.
En una recopilación mundial de recetas de patatas realizada por las Naciones Unidas, se incluyó una receta de las patatas bravas como un plato típicamente español. Sin más que añadir, nos vamos a seguir disfrutando del verano.
¡Salud y playa!
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comida
patatas / aceite de oliva / sal / mahonesa* / salsa picante
*Podéis añadir un diente de ajo crudo, si queréis intensificar el sabor.
1 – Lavamos y pelamos las patatas y las cortamos en cubos medianos y regulares. Ponemos los cubos en una olla mediana -no deben quedar apelmazados-, los cubrimos con abundante aceite de oliva y los dejamos confitar a fuego lento hasta que sean tiernos. Retiramos las patatas del aceite y reservamos.
2 – Colamos el aceite y lo ponemos en un cazo pequeño, con ello conseguimos copiar el funcionamiento de una freidora sin tener que tener otro electrodoméstico en casa. Encendemos el fuego y una vez el aceite este caliente, vamos friendo los cubos confitados de patata por tandas hasta que se doren por fuera, de manera que tengamos un bocado crujiente pero tierno por dentro.
3 – Servimos con una cucharada de mahonesa y salsa picante por encima.
y siesta
4 – De aquí.