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#38: Spaghetti cacio e pepe

Desconocida comida de la zona del Lazio, los Spaghetti Cacio e Pepe se elaboran solamente con 3 ingredientes cuidadosamente seleccionados, proporcionando un sabor intenso que nunca se olvida a los que lo prueban.

Originaria de la tradición campesina romana y gran parte del centro de Italia, fueron los pastores que estaban bastante tiempo fuera de casa, viajando entre las montañas de los Abruzos y Umbría con el ganado, quienes traían consigo alimentos ricos y nutritivos y que aguantaban intactos estos largos períodos de pastoreo. Ellos hicieron de la combinación de pasta, queso y pimienta, una obra maestra.

Esta humilde comida, asociada a la vida de los pastores, es un ejemplo de la complejidad de la precisión en la sartén. El giro cremoso de la pasta requiere de práctica y una técnica sutil.

Lista en pocos minutos por lo que es un plato pobre muy socorrido para resolver cualquier contratiempo, sin renunciar al gran sabor de la auténtica pasta italiana, que se caracteriza muchas veces por sabores intensos conseguidos con pocos ingredientes, de los que siempre tenemos en casa, como el queso (cacio) y la pimienta (pepe).

comida

100g de spaghetti* / agua de cocción / 40g de queso pecorino romano u otro queso curado de oveja de tu región / sal / 1 cucharada de cuatro pimientas en grano / pimienta negra en grano

*Cuando no hacemos la pasta fresca, la pasta alimenticia es uno de los productos no caseros que consumimos en casa de manera puntual.

1 – Ponemos a cocer la pasta en agua hirviendo con una pizca de sal.

2 – Mientras, picamos finamente el queso y tostamos a fuego lento las cuatro pimientas durante unos segundos en una sartén mediana. En un mortero machacamos un poco los granos de pimienta.

3 – En la misma sartén a fuego medio, agregamos dos cucharones del agua de la cocción de la pasta y la pimienta machacada y lo dejamos hervir. Tres minutos antes de escurrir la pasta, la incorporamos a la sartén para terminar de cocinarla. Durante estos minutos no dejamos de removerla, ya que irá soltando los almidones responsables de vestirla con la crema de queso. Cuando el agua casi se haya evaporado y la pasta este como mantecosa pero al dente, añadimos el queso y removemos para que el calor lo derrita y la pasta se impregne bien (si es necesario añadimos un poquito más de agua de cocción).

4 – Servimos de inmediato con unas vueltas de molinillo de pimienta por encima.

siesta

5 – Con poco, a veces, regocijarse es bien sencillo.

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