Todas las comidas archivadas en: invierno

#13: Ensalada templada de trigo y alcachofas rebozadas con semillas de calabaza molidas y menta

Tan pequeños como esenciales, los cereales integrales en grano (conserven las tres partes que forman la semilla: el salvado, el endospermo y el germen) han constituido una parte fundamental en la alimentación del ser humano, desde el momento en que empezó a asentarse, vivir en comunidad y aprender a cultivar la tierra en el neolítico. Hasta el siglo XIX todas las comidas hechas de cereales sólo usaban el grano completo. Ocurrió que, cuando en Inglaterra se empezó a trasladar el grano en tren a otros pueblos y ciudades, el cereal integral en grano y la harina integral tendía a estropearse. Es entonces cuando alguien descubrió que si se eliminaba el germen, el grano aguantaba más y por tanto era más rentable. A partir de aquí se empezó a refinar los cereales, por un motivo estrictamente económico, sin tener en cuenta las virtudes del grano íntegro. El cereal refinado sirve para llenar la tripa y poco más. Es, por esto, que comer integral es, simplemente hacer lo que la humanidad ha hecho siempre. Por su parte, …

#12: Caldo fácil de pollo

Cuando el frío aprieta, beber un caldo caliente, hidrata y reconforta. Allá por el siglo XII, el médico y filósofo Moisés Maimónides empezó a citar en sus escritos que la sopa de pollo era un buen remedio contra los resfriados: «Sopa de pollo … se recomienda como un excelente alimento y medicina». Aconsejaba tomar sopa hecha con un gallo gordo enriquecida con hinojo, limón y almorí (harina de cebada mezclada con sal, miel y especias) como parte del método de curación de las enfermedades respiratorias. Ahora la ciencia ha demostrado que el sabio cordobés no andaba errado. Según los investigadores, la sopa de pollo para ser efectiva debe llevar: cebollas, patatas, zanahorias, nabos, perejil y pimienta. Al final va a resultar que nuestras abuelas estaban en lo cierto. Las sopas están entre los platos cocinados más antiguos del mundo y cada uno tiene su propia receta, desde las más simples a las más complejas, que se reinventan constantemente. Aunque podemos comprar caldo líquido industrial o las clásicas pastillas de caldo para reconstituir, no hay nada …

#04: Mi maravilloso romesco

Geográficamente originaria del camp de Tarragona, tierra de frutos secos, esta rojiza salsa tradicional catalana admite casi tantas versiones como cocineros. Asociada a los meses de frío, el romesco tiene un sabor intenso, penetrante y refrescante. Un equilibrio perfecto entre el toque ahumado del pimentón picante y el dulce. Nada comparable con la que se vende preparada en el supermercado. Esta que sigue es la receta de romesco que siempre se ha hecho en mi casa. Una preparación sin pan, que la hace apta para personas intolerantes al gluten. – comida 120g de almendras crudas / 12 tomacons (tomates de colgar) / 1 cebolla de figueras / 1 cabeza de ajo / 2 cucharadas de pimentón dulce / 1 cucharadita de pimentón picante ahumado / 1 cucharadita de pimienta negra molida / 1 cucharadita de orégano / 1 cucharadita de sal / 1 chorro de vinagre de vino tinto / aceite de oliva 1 – Precalentamos el horno a 180º. Tostamos las almendras durante 10-15 minutos. Cada 3-4 minutos las removemos para evitar que se …

#03: Caldo de verduras de invierno

Esta receta de caldo vegetal es muy simple – sólo hay que juntar algunas verduras con agua en una olla y dejar que hagan. En la sustancia está la madre de todos los caldos. Se trata de cocer en agua una serie de alimentos frescos y conseguir que esta absorba su sabor y sus nutrientes, mientras que el alimento original quede reducido a la nada, quede seco y sin jugo. Para lograrlo, tenemos que partir de agua fría y aplicar tiempos de cocción largos a baja temperatura. Es lo que se llama una cocción por expansión. Los caldos son muy útiles para aprovechar todas las partes de las verduras, incluso esas que solemos tirar: las hojas verdes de fuera de la lechuga y la col, las hojas verdes del puerro y de la zanahoria, el tallo y hojas exteriores de la alcachofa, hojas de los rábanos… Una manera de hacerlo es ir acumulando estas partes en el congelador dentro de una bolsa, para utilizarlas el día que hagamos el caldo. ¿Existe alguna comida más reconfortante …